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Los comienzos en el mundo editorial

Como ya os comenté en la pasada publicación, mis inicios en el mundo editorial fueron en el año 2014, cuando contacté con una editorial para lanzar una obra que tenía lista titulada Toros sí.

No tenía ni idea de cómo funcionaba este sector, y tras comentarme el editor que le gustaba el libro y que sí lo quería editar, me envió el contrato y la verdad es que me llevé un baño de realidad bastante jodidillo, poniendo de manifiesto lo tremendamente duro que es este sector (para todos los que viven e intervienen en él). 

Por si no lo conocéis os voy a contar algunas curiosidades para que os hagáis una idea. Lo primero es saber que cuando compráis un libro en una librería el proceso ha comenzado con el autor. Él es quien ha escrito la obra. Después pasa a la editorial, quien la edita. Ella es quien asume el riesgo de que la obra acabe funcionando o no, costeando la impresión de la tirada, su maquetación, la promoción… y poniendo en marcha su venta. Porque aquí ya pasa a otro eslabón: las distribuidoras. Ellas se encargan de colocar los libros por los puntos de venta (librerías, plataformas de venta on line…). Y por último están las librerías. Son el punto final del viaje que recorre un libro desde que su autor empieza a escribirlo. Entonces os podéis imaginar que lo que se paga por cada libro se debe repartir ente todos los que han intervenido en ese proceso y que queda así: 10% para el autor, 30% para el editor, 60% para la distribuidora que negocia con las librerías el porcentaje que éstas se quedan. De un libro que tiene un precio de 12 euros, al autor le llega uno (más o menos), tras quitar de allí los impuestos que se generan, contando además que le suelen pagar a los muchos meses de firmar el contrato (ya que tras distribuir los libros por los puntos de venta, debe pasar un tiempo para que se vayan vendiendo y luego lo debe recoger la distribuidora, ésta pagarle a la editorial y tras ello la editorial al autor). 

Y si a eso se le suma que la mayoría de veces (salvo ser un autor de prestigio con buena trayectoria), las editoriales lógicamente prueban con tiradas relativamente pequeñas que van de los 300 a los 1.000 ejemplares como mucho, el sueldo que puede dejar un libro es de unos 300 a 1.000 euros a su autor, cobrándolo muchísimo tiempo después desde que lo hizo.

Por otro lado, en el contrato de la editorial con el autor, éste suele ceder los derechos durante varios años, de tal modo que la editorial “es la dueña” de ese trabajo durante el tiempo que dure el contrato. 

Como no salió adelante el contrato con la editorial, el libro se aparcó durante varios años hasta que decidí convertirme en autoeditor. Yo me planteo los libros que quiero sacar, los escribo, ilustro, maqueto, edito, promociono, distribuyo y hasta vendo

Con este escrito no quiero ofender ni a editores, ni a distribuidoras ni librerías. Ni cuestionar el funcionamiento del mundo editorial. Al contrario, resaltar lo tremendamente duro que es este sector y lo que cuesta sacar adelante una editorial o librería, o vivir de escribir libros.

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